
Gante en clave sonora. El Dragón del Belfort, paseos por el Lys, reyes de la polifonía y secretos musicales para toda la familia
Gante es, sin duda, una de las ciudades más fascinantes, auténticas y dinámicas de Bélgica. Famosa por sus imponentes muelles medievales, sus fortalezas de piedra y su inconfundible espíritu universitario, ostenta además el codiciado título oficial de ciudad creativa de la música por la UNESCO. Y no es para menos ya que a lo largo de los siglos, esta ciudad ha sido cuna de reyes, refugio de célebres inventores, hogar de colosales campanarios y fuente de inspiración inagotable para compositores de todas las épocas.
Si estás planeando una escapada familiar a Gante, te proponemos un enfoque completamente diferente: descubrir la ciudad a través de los sonidos y de tus oídos. Prepara a tu familia para un viaje donde la arquitectura gótica, los paseos en barco, las leyendas de dragones y la música clásica se entrelazan de forma amena y divertida.
En 2009, la UNESCO otorgó a Gante este prestigioso reconocimiento, integrándola en una exclusiva red mundial de ciudades donde la música no es solo un adorno cultural, sino un motor de vida, cohesión social y desarrollo económico. Pero, ¿por qué eligió la UNESCO precisamente a Gante? La candidatura de la ciudad convenció al organismo internacional por una combinación única de factores: Tiene un ecosistema musical vivo y gigantesco. A pesar de ser una ciudad de tamaño medio, Gante cuenta con una densidad cultural asombrosa. Alberga instituciones de renombre internacional como la Opéra Royal de Flandre, la sala de conciertos De Handelsbeurs, el conservatorio y el centro de producción musical vanguardista LOGOS Foundation. Auna a la par tradición e innovación en perfecta armonía, por eso, la UNESCO valoró cómo Gante sabe cuidar su patrimonio histórico musical (sus carillones medievales, coros de polifonía renacentista y órganos barrocos) mientras impulsa géneros contemporáneos como el jazz, el rock alternativo, la música electrónica y la composición experimental. Por otra parte hace la música accesible y participativa para todos de tal manera que la cultura sonora en Gante no está encerrada en teatros elitistas, sino que además se vive en la calle, incluyendo además desde programas educativos en escuelas hasta festivales al aire libre donde la ciudadanía y los visitantes son protagonistas activos. Un último motivo que impulso este reconocimiento fue la diversidad e integración cultural a través de la música, Gante ha sabido integrar a sus más de 160 nacionalidades residentes, convirtiendo la música tradicional del mundo y las fusiones multiculturales en una seña de identidad local.
Para los niños y las familias que la visitan, este título se traduce en una ciudad donde siempre hay algo sonando: un concierto gratuito en una plaza, un ensayo a puertas abiertas o un taller interactivo a la vuelta de la esquina.
Antes de que existieran los relojes de pulsera, las alarmas digitales o las aplicaciones del teléfono móvil, ¿cómo sabían los habitantes de Gante cuándo había mercado?, ¿cuándo sonaba la alarma por incendio? o ¿cuándo tocaba volver a casa al terminar el trabajo? La respuesta no estaba a ras de tierra, sino en las alturas de la ciudad, en lo alto de su célebre campanario municipal, el Belfort.
Para explicárselo a los niños de forma cercana y visual, un carillón no es más que una caja de música gigante metida dentro de la torre de un castillo o un campanario.
El tambor de bronce mecánico: en el interior del edificio gira un enorme cilindro de metal salpicado de miles de pequeñas clavijas ajustables. Al girar accionado por el reloj de la torre, estas clavijas enganchan palancas que tiran de cables mecánicos, haciendo golpear los martillos contra las campanas en secuencias melódicas fijas.
El carillonista (carillonneur): varias veces a la semana, la magia deja de ser puramente mecánica y se vuelve humana. El carillonista oficial de la ciudad sube las escaleras hasta la cabina de interpretación para ofrecer conciertos en directo. Sin embargo, no utiliza un teclado de piano convencional, el órgano del carillón consta de una serie de bastones o puños de madera y un gran pedal. Para tocarlo, el músico debe usar la fuerza de sus puños cerrados y el peso de sus piernas, ejecutando un auténtico ejercicio físico para mover los badajos de toneladas de bronce fundido.
Presidiendo el famoso trío de torres góticas de la ciudad, junto a la Catedral de San Bavón y la Iglesia de San Nicolás, el Belfort de Gante es una torre del siglo XIV declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Representa, además, la autonomía y la fuerza del pueblo flamenco frente al poder feudal y religioso.
El Dragón guardián se encuentra en la punta más alta del campanario, a más de 90 metros de altura, allí vigila un majestuoso dragón de cobre dorado instalado originalmente en 1377. Los niños se fascinarán al saber que este dragón ha sido el protector simbólico de los tesoros de la ciudad durante más de seis siglos. Allí se encuentra la mítica campana Roland (Klokke Roeland) y es la campana más querida por los habitantes de Gante. En el pasado, cuando la Roland sonaba con su grave retumbo, no indicaba las horas, advertía a la población de la llegada de ejércitos enemigos, celebraba las victorias militares o convocaba al pueblo a la plaza para tomar decisiones políticas.
A diferencia de otros campanarios medievales con interminables e incómodas escaleras de caracol, el Belfort de Gante está equipado con un ascensor interno accesible desde el primer nivel. Durante el recorrido por sus distintas plantas, los niños, padres y abuelos podrán ver en vivo el engranaje del reloj del siglo XVI, observar las campanas históricas a escasos metros y admirar de cerca el verdadero Dragón de cobre medieval que descansaba en la aguja antes de ser sustituido por la réplica actual.
Recorrer Gante a bordo de una embarcación no solo regala las mejores postales de la ciudad, sino que ofrece una experiencia auditiva llena de contrastes.
Al embarcar en los emblemáticos muelles de Graslei y Korenlei, los barcos se deslizan silenciosamente sobre las aguas del río Lys. Durante el trayecto, los guías relatan cómo, en plena Edad Media, estos puertos fluviales estaban llenos de vida entre sonidos como el chapoteo de los remos, las cadenas de los barcos mercantes y los cantos de trabajo con los que los estibadores coordinaban la carga y descarga de grano.
En la actualidad, esta zona se ha transformado en el corazón de la vida social de Gante. Mientras navegas bajo los puentes de piedra, el paisaje sonoro se llena de acordes de guitarras de estudiantes, pequeñas bandas de jazz actuando en las terrazas y el suave murmullo de la gente disfrutando del atardecer al borde del agua.
Gante no es solo un lugar histórico bonito, además es un hervidero de creatividad que ha dejado huella en la historia de la música occidental.
En el siglo XV, la escuela de los Franco-Flamencos dominaba la música en toda Europa. Gante fue la cuna de Alexander Agricola (1446–1506), uno de los compositores más célebres y singulares de la época. Mientras sus contemporáneos buscaban la calma y la simplicidad, Agricola escribía melodías endiabladamente rápidas, llenas de adornos y giros inesperados. Decían sus contemporáneos que su música era tan inquieta y vibrante como el propio bullicio comercial de los muelles de su ciudad natal.
A pocos pasos del Belfort se alza la Iglesia de San Nicolás. En su interior reposa una joya absoluta de la luthería europea, un órgano monumental diseñado en el siglo XIX por el mítico artesano francés Aristide Cavaillé-Coll. Se puede explicar a los niños cómo este instrumento funciona como un pulmón gigante que canaliza el aire a presión por cientos de tubos metálicos para hacer vibrar las paredes de la iglesia es una excelente charla de física y arte.
Aunque nació en la vecina Brujas, el gran maestro polifónico Jacob Obrecht estuvo profundamente vinculado a Gante, trabajando en la grandiosa Catedral de San Bavón. Esta catedral, famosa mundialmente por custodiar el retablo de "la adoración del Cordero Místico de los hermanos Van Eyck", posee una acústica única. Cuando el coro o el órgano suenan en su nave central, la reverberación transporta al oyente directamente al siglo XV.
Si quieres que los más pequeños disfruten de la visita de forma activa, prueba a poner en práctica estas ideas durante vuestro recorrido por la ciudad:
Unos minutos antes de que la torre del Belfort marque una hora en punto, busca un lugar cómodo en la plaza y desafía a los niños a identificar la melodía que toca el carillón. A lo largo del año, los carillonistas adaptan desde villancicos e himnos tradicionales hasta bandas sonoras de películas populares o canciones pop.
Los conciertos de carillón en directo son públicos y totalmente gratuitos. Consulta en la oficina de turismo los horarios de interpretación y organiza un descanso o merienda familiar en los jardines junto al Belfort mientras las campanas resuenan sobre las plazas medievales.
Esta imponente fortaleza medieval en pleno centro de la ciudad cuenta con una audioguía cómica (inglés y francés) locutada por el cómico belga Wouter Deprez. A través del sonido, los efectos especiales y la música medieval, los niños se sumergirán en las historias de caballeros y banquetes que tenían lugar entre sus muros.
Si visitas Gante a mediados del mes de julio, serás testigo de las Gentse Feesten, uno de los festivales culturales y musicales al aire libre más grandes de Europa. Durante diez días consecutivos, las plazas de la ciudad se llenan de escenarios con música en directo, teatro de calle, marionetas tradicionales y talleres de instrumentos diseñados específicamente para el público infantil.
Horarios del Belfort de Gante
Horario de apertura: Abre todos los días de la semana de 10:00 h a 18:00 h (la última entrada permitida es a las 17:30 h).
Entradas: Se recomienda comprar los pases con antelación a través de la web oficial para evitar colas, especialmente durante los fines de semana y la temporada alta de vacaciones.
Accesibilidad: Como hemos mencionado, la presencia del ascensor a partir del primer piso hace que esta torre sea una de las más accesibles de Flandes para visitar con carritos de bebé o personas con movilidad reducida.
La ruta de los sonidos para familias: Si quieres simplificar la visita no dudes en apuntarte a la visita sonora, recomendada por la página oficial de Gante, que organiza el museo Huis Van Alijin